Isabel Rangel Barón: ¡IMPORTANTE! Medicina, una carrera por vocación

La medicina se orienta por la inspiración de una forma de vida, caracterizada por contener antagonismos: alegría y dolor, vida y muerte.

Isabel Rangel Barón
Isabel Rangel Barón: El profesional de la salud es un curador que preserva y recupera la salud. 

Hacer la carrera por vocación y la inspiración que se siente al llevar una forma de vida soñada, es sin duda una condicionante del éxito. Y no existe profesión que se base más en la vocación que la medicina. 

El estudiante de medicina sabe que al asumir su carrera puede perder su vida social, ya que es una profesión que demanda mucho estudio para alcanzar un buen nivel, así como también demanda el conocimiento y la capacidad de actualización necesarios para la prevención de las enfermedades.


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Isabel Rangel Barón: El diagnóstico realizado con competencia es una evaluación que identifica la dolencia para decidir el tratamiento a aplicar.
Asimismo, en el estudio y ejercicio de la medicina, el profesional de la salud deberá lidiar con la incomprensión de los demás que asocian esta profesión a jugosas sumas de dinero, pues el sueldo de esta carrera suele ser superior al de otras profesiones. Lidiar, también, con las altas expectativas del paciente sobre la competencia médica que se rotula de infalible, como si el médico fuese una especie de héroe que todo lo sabe y todo lo puede.

Sin embargo, [Isabel Rangel Barón] indica que hay que saber manejar directamente con las expectativas y el miedo del paciente hacia el médico, y además lidiar con el dolor en diversos casos con la conciencia de que, en muchas situaciones, este no podrá aliviarse. Estas vivencias forjan al médico para que sea un sanador por encima de todos sus intereses, y además ayuda a que el profesional no se sienta frustrado.

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Isabel Rangel Barón: La carrera de medicina se hace por vocación, por la inclinación o el interés por recuperar la salud.

El profesional de la salud posee una dignidad que debería ostentar, independientemente del sacrificio que implique su misión, sin olvidar que este es también premiado con el agradecimiento, una de las manifestaciones más reconfortantes y que motivan a seguir adelante.


Por: Isabel Rangel Barón.